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La Brújula

la fábrica

Precisión, seguridad, rigor, asepsia… La supervisión del Departamento de Calidad y un laboratorio único en el sector. Instalaciones y nivel de exigencia que anticipan el futuro. Para viajar hasta allí, un clic.

Donde artesania y tecnología se dan la mano.

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entrada

La entrada es la zona de recepción de la materia prima, etapa inicial del proceso.

Los ambientes están perfectamente controlados y el departamento de calidad verifica que la mercancía cumple con los requisitos de calidad establecidos.

recepción

Antes de entrar en nuestras instalaciones todos los mariscos son sometidos a una exhaustiva limpieza.

Cada producto, ya pesado, pasa un tiempo en la cámara de aclimatación. El objetivo, disminuir ligeramente la temperatura para facilitar su manipulación.

cocción de mariscos

Una de las  joyas de nuestra fábrica es el cocedero de mariscos, donde se cuecen siempre en agua de mar.

En esta zona se presta especial atención a la temperatura de cocción, la separación de la vianda y la concha para que no se perjudique la materia prima, y a que sean calibrados de manera individual.

limpieza

Todas las piezas se manipulan con especial cuidado. Las sardinas, por ejemplo, se evisceran una a una.

Una vez limpias se aplica la temperatura y el tiempo adecuado para tostar la sardina y sellar su piel.

empaque

Es el lugar donde se manipula el producto ya listo para colocarlo en la lata. Cuenta con una curiosa bajante que nos alimenta de latas vacías desde un almacén situado en el piso superior.

Toda esta fase del proceso es artesanal. El producto se selecciona y se introduce en las latas pieza a pieza y con sumo cuidado. Una vez efectuado el cierre se envían a través de las cintas transportadoras hasta un autoclave donde se procede a su esterilización.

Utilizamos la luz natural en el procesado de nuestro producto.

esterilización

Los procesos necesarios para garantizar la seguridad alimentaria se siguen en La Brújula con rigor. Esterilizamos en autoclaves y realizamos constantemente pruebas de distribución y de penetración de calor.

Jugamos con las temperaturas y los tiempos para establecer los valores mínimos para que un producto sea sanitariamente seguro. Optamos por mayor tiempo pero con temperaturas más bajas para preservar aromas, sabores y textura de nuestros pescados y mariscos. En definitiva, para elaborar conservas de mayor calidad.

La legislación estadounidense es más estricta que la europea. En La Brújula cumplimos las dos.

cocina

Amplia, luminosa, con utensilios y superficies de acero inoxidable. Así es nuestra cocina: muy parecida a la de un gran restaurante pero dedicada a preparar únicamente recetas caseras con ingredientes naturales.

Se elaboran salsas a fuego lento y siguiendo recetas tradicionales.

el laboratorio

Nuestro laboratorio, equipado con la más avanzada tecnología, es una fábrica en miniatura; el lugar donde se puede elaborar, en tiempo real, un pequeño número de latas para saber cuál será el resultado final de una cantidad mayor.

Los análisis que allí realizamos permiten confirmar la perfecta ejecución de todo el proceso -desde la limpieza hasta el cierre- o detectar la presencia, en cantidades casi inapreciables, de cualquier sustancia. Todo un despliegue, que no existe fuera de nuestras instalaciones, puesto al servicio de la calidad y de la excelencia.

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