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La Brújula

Esther Pazos
Esta exquisitez tiene que ir perfecta. La Brújula es como el Hotel La Toja. En limpieza y en todo.
Esther Pazos 54 años, Empacadora.

Esas son sus palabras de presentación. Lleva tres años en la casa y cuarenta en la conserva. En sus comienzos dedicaba además unas horas al campo. Y se ocupaba también de la casa,  de las niñas y de aturar (se podría traducir por atender)  al marido. “Nosotros trabajábamos los dos en el campo para que a las hijas no les faltara nada”.

A pesar de lo que lleva a sus espaldas, Esther no piensa en jubilarse. ”Te pasan las horas enseguida porque estás a gusto. Y no hay, como en otros sitios, encargados que gritan. Aquí, todo muy bien; a la perfección. Llegué tan alto como tenía que llegar. Me hubiera retirado si no fuera por eso. Como estoy bien, continúo”.

Su relación con el resto de la plantilla la define como una maravilla. “Las compañeras, muy agradables. Estoy con ellas y es como si estuviera reunida con la familia. Y estoy encantada porque el jefe está encantado”.

“En otra fábrica –añade- eché 34 años y nunca hablé con el jefe. Yo ya muero tranquila. Esto es el no va más. Tenemos un jefe que llega y nos saluda una por una. Estamos encantadas por eso“.